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La Coctelera

Categoría: Confusión... ¡infusión!

¿Exabrupto?

Esta mañana he leído algo en el metro, algo que me ha indignado de manera instantánea e irracional.
Luego lo he pensado, y me he indignado aún más, de manera racional.
Así que mentalmente he escrito algo, violento.
Pero no quería volver con un exabrupto.
De hecho, ya tenía escrito aquello con lo que quería volver; era sobre música. Ahí sigue, entre los borradores.
Donde ahora hay además lo escrito (mentalmente) esta mañana, traducido a bits.
Lo guardo y si, cuando vuelva a revolver, sigue pareciéndome bien, lo publicaré.
***
El exabrupto que ha resultado del impacto lector, ¿es racional o irracional?
La música que ha chocado con el disgusto para que el día siguiese viniéndose arriba –y yo- desde el inicio del mismo,¿es racional o irracional?
*****
Por lo menos, creo que he conseguido no volver con un exabrupto.

Extraños días de inmovilidad y té verde

La canción...*

***
En el duermevela meniscal me he encontrado un paisaje extraño, como sacado de un cuadro de De Chirico, pero con los espacios vacíos en proceso de llenado, y lugar para estelas de luz brillante, para casas de fachada razonablemente parecida a las de mi barrio, o el vuestro. Supongo que todo era una representación alegórica -digo yo- e inmobiliaria -dicen las circunstancias hoy- de lo especulativo de la vida, desde una perspectiva ¿espectacular?
En fin, que la vida iba pasando, discurriendo en forma de fila organizada aleatoriamente -es decir, desordenada- de gente, que de izquierda a derecha iba haciendo sus cosas, bebiendo sus tazas de té, sudando todavía al salir del metro, comentando las cosas que comenta la gente mientras engrosa la masa de personas vivas que hace funcionar las cosas -que no funcionan solas- y me da juego a mí de vez en cuando -cuando juego solo- para este tipo de belenes.
En pleno agosto...
***
Capítulo dos: qué es eso que se ve por allí arriba. Y no, no es que hubiese capítulo uno antes. Sino que es sólo una forma de hablar -de hablarle a solas a las cosas que, sólamente hoy, no funcionan por sí solas; aunque otros días sí-.
Por arriba, en una paralela igual de angulosa que la recta populosa inferior, pero en misma dirección mas sentido contrario, circulaba a buen ritmo un rayo de vida destacado, una fluorescencia rojo sangre, la vida de alguien; la carrera de alguien.
Dicen que los paralíticos sueñan que corren y que vuelan y nunca se sueñan sin poder andar. Y digo que a mí me debería poder dar vergüenza inmediata escribir esto. Pero mejor escribirlo y reconocer que estoy un punto y medio más allá de ser un exagerado.
Y tres.
***
La línea que viene desde el horizonte y pasa, luminescente, por delante y por encima de la corriente vital constante, ordinaria, es la vida, o la carrera, de alguien con una importancia extraordinaria para uno, para mí, para la vida constante y vital, diaria, común y corriente, de alguien, de mí mismo agazapado en el sillón soñando que doy uno de mis largos y fundamentales -y fundacionales- paseos, mientras hago juegos de palabras, como esa flor, que cojea y escribe y hace filigranas consigo misma de referencia, y su entablillado ombligo.
Las línea roja, guesa, brillante, podría ser la vída de la que me alimento, la de muchos músicos -que podría poner de ejemplo-, la de muchos escritores, pintores, artistas que deberían servir de ejemplo. Decido tomar un ejemplo nada al azar, sino el primero que se me ha venido a los ojos tras abrirlos: Bill Watterson. Y no es un mal ejemplo, porque sabemos que, en teoría, su línea roja habría encontrado su punto final el 31 de dicimebre de 1995.

Cuando alguien se ha hecho especial para tu vida de esa manera, deseas que su línea creativa no se interrumpa. Yo, esta tarde, dormido y dolorido en el sillón de mi cuarto, me decía (y me lo decía solemnemente convencido) que no iba a permitir que en mi sueño tal dejase de componer, o cual no escribiese una línea más. Me negaba a que su línea llena de mi vida roja y brillante no siguiese alargándose siempre más al oeste, llenando el plausible páramo urbano de alegría de vivir.
Entonces abrí los ojos y vi Lo mejor de Calvin y Hobbes. Incluso cuando la obra ha quedado circunscrita a un tiempo y, precísamente, a un número de obras determinado, uno puede zambullirse en ella a encontrarle nuevos pliegues, repliegues, rincones, claros, compañía.
¿Y no será, un poco, como empezar a meterse en la vida del creador sobre la cual se monta y circula la delicada línea roja de nuestra exploración?
***
¿Funciona igual con la vida de los que (aún y aun... ¡y atún!) son más importantes para uno? Los que están vivos y los queremos, y los queremos cerca y viven cerca de aquí... pues...
No estoy seguro de eso. Veo mucho más claro el punto en el que la línea deslumbrante de la vida de uno de ellos se extinguiera, e incluso en sueños me resulta tan complicado negarlo o negarme a ello.
Pero en lugar de empezar a despedirse, mejor hazles saber que tú, te das cuenta...
*****
Y:

[*Me huierse gustado dejar que sonase la canción señalada al principio, vía Castpost, para quien quisiese escucharla mientras leía lo poco legible aquí. Pero el sistema ese ha fallado, así que ahí quedan una cuantas descargas de regalo de esa maraña-dolorderodilla, que compuso Robert Smith, para esta ocasión.]
*****
Aquí queda una línea para añadir algo
(...)

Reconfortante es encontrar...

...que el otro como uno mismo, se ama con todo amor, sin medida -porque el tamaño (para esto) no importa, cuando lo que se tiene entre manos es... a uno mismo-; que comparte su dicha, con fe, con pe; y que se reune para exhibirla, contagiarla, acompasar su ritmo, su pitch, sí, hasta el final del todo y, llegado allí, corre, porque correr sereno con su suerte es su sino, y dejar en los demás la imborrable y alba mácula de la enseñanza, del aprendizaje, del ejemplo, del aguante, tal es su delectación; y es de todo aquello que, en esta época en que la información sobreabunda y va en formatos que trascienden incluso la velocidad del pensamiento, de lo que aboga -y muy bien hace- por la competencia sin competición, por el mar (de cosas, de voces de la conciencia que conforman flujos), por el maratón, la solitaria carrera en compañía; por todos y por cada uno, por lo manual y por lo digital incluso, pero siempre con cariño de amanuense, de artesano, con el alma y el cerebro, con la materia y ¡con toda energía!
Ay... amigos, así estoy -y me gustaría ilustrarlo con un afoto, pero carezco; quizá el drulo y sensible Sr. Engelson pueda...-, que estoy así por haber leído una noticia, un notición. Y no puedo ocultarlo, disimularlo siquiera: herman@s, estoy turbado; tan turbado que las palabras me se agolpan -¿o será se-me...?-, circulan ellas, galopan, impregnan, pintan, pesan, pasan y piensan por mí, y se expresan. Denotando -y con nota, por cierto- que es tanta, tanta mi turbación que estoy turbado, más turbado que... ¡Thomas!
Oj oj oj oj oj...
***
El artículo tiene tela; pero es que lo que yo he escrito hasta aquí...
Ejem. Sin palabras. Stop. Y (más)..
¡Ejem!
*****
Por cierto, en la página seminal de todo esto, todo un dechado de amor propio, sí que parece que he encontrado la imágen que me faltaba.
Ahí va, para terminar este postnanista:

(Y, por favor, no dejéis de visitar la página con los posters pacifistas, a la que accederéis utilizando vuestra mano para pinchar aquí...)

Jugamos o con ¿?

Cuando uno deja durante un tiempo de publicar aquí, de comentar, de leer a otros… no se para el tiempo.
Lógicamente.
Pero el tiempo sí que se estira y se encoge.
***
Puede ser que uno recién llegue de Londres y al día siguiente ya esté estrenando trabajo. Y acabe tan contento y tan cansado que, si escribiese aquí –algo más que un he vuelto- se trataría de un movimiento nada extraño, pero sí forzado.
*****
Primero hay que hacer otras cosas.
Por ejemplo, primero he tenido que cambiar el idioma del teclado, porque si no lo hubiese hecho, mi precipitación hubiese reestrañado lo extraño, con hache, por ejemplo del ejemplo.
Hay veces que la vida parece que no es repetición en absoluto. Pero las impresiones pasadas modulan estas, las de hoy. Las de ahora cuando releo esta línea y decido que, igual que he tratado de evitar escribir describiendo la actualidad, tampoco voy a dejarme poner gesto trascendente.

***
Vuelvo a lo del principio: puede que uno tenga que adaptarse a un nuevo tiempo. Pero es que eso, siempre y ahora, merece la pena.
A todo el que quiera le regalo una cuchillo para, sujetando con la otra mano estos párrafos espesos, cortar daditos.
Y lanzarlos… ¡zops!
*****
(Aquí iba una canción, pero mi castpot no está de acuerdo)

(-:

Pues ya he vuelto.
[v. 2.0 y eso...]

:-)

Pues ya termino...

Cambios 05/07/06

El subtítulo que acabo de quitar:

Hay algo extraño en esa flor...

***
El SOBRE MÍ que acabo de reemplazar:

Al parecer... los márgenes del mundo son grises. El centro es un punto negro caído sobre una página en blanco. Ni aquí ni allá tiene lugar nunca la siguiente conversación: cuando va uno y dice Hay algo que no entiendo de esta flor y el otro le contesta preguntándole ¿Qué?; No lo sé dice el primero, y añade Pero algo me extraña de esta flor, sí a lo que el otro le replica, inquiriendo Pero ¿el qué?, y contesta aquel No lo sé y pregunta este ¿El color?. Silencio... ¡No! Eso es lo único que no me extraña. Se acabó la conversación. Que sin embargo tuvo lugar. Y tendrá; tendrá tiempo; tendrá...

*****
Y con cosas como estas, uno va pasando la vida...
;-)

(Que no es exáctamente lo que yo quería, pero se le parece, con otra forma o una idea de diferente color)

Londón se escribe con V (y se desdibuja en mi nuevo cuaderno) o De cómo los nervios nerviosos me hacen escribir tonterías (o sea, mantenerme en mi línea habitual)

Evidentemente, llevado al extremo, este pseudoargumento que voy a lanzar a continuación podría justificar lo injustificable. En este caso, un desperdicio total de los miles de materiales de dibujo, pintura y escritura que esperan, válidos de solemnidad ellos, no que algún desconocido talento despierte dentro de mí -los útiles citados son, sobre todo, eso... útiles utilitaristas, nada utópicos ni utopistas-, lo que esperan es que me venga el ímpetu definitivo -o sea, duradero- y me ponga a usarlos y no pare, y siga hasta acabarlos; porque los cuadernos aman la fatiga más que yo con mis carreritas.
Pero he de decir, no obstante, que seguir con un cuaderno no es lo mismo que empezar un cuaderno, y que a veces se necesita ese comienzo, empezar un cuaderno nuevo y servirse de él como talismán para luchar...
¡Contra las papelerías de Londres!
***
Londres...

***
Volvemos con las papelerías londinenses.
Que me han dicho que son más tremebundas que las sirenas y Circe juntas. En lo de enseñar el muslo y el rotrín, y dejar caer los párpados y los posits de colores, para engatusar al visitante -que, poco después, se ve fuera de la cueva encantada, encantado él con una bolsa llena de felicidad materializada en productos de escritorio, y que se sabrá con unos cuantos euros menos (¡¿y qué?!) en cuenta, que no son pauns, que los pauns parecen lliuros, pero cuestan más... como pasó con el euro dichoso y la más económica (y castiza) peseta, vamos-.
Así que he pensado que si me llevo mi cuaderno desde aquí, donde lo he conseguido a un precio más bien competitivo o, al menos (compita o no), más barato; si me llevo mi estupendo cuaderno y los útiles de escritura, podré conjurar (quizá) los encantos de la papelería que me salga al paso, garabateando su fachada y escribiendo al pie cuatro palabras.
O quizá no pueda.

El caso es que son escusas y lo que pasa es que necesitaba un cuaderno nuevo. ¿Por qué? Porque en realidad no lo necesitaba. Y así es: que, que, que; que quería estrenarlo, que me hacía feliz, que las ideas que tenía por la cabeza necesitaban cierto soporte -del que, uno puede pensar, no es más que el equivalente de otro... pero no: no todos valen-. No da igual.
No todos valen.
Este.
Sí.
Mi yo analógico. Papel.
Y tinta.
Y/o grafito.
*****
Así es como me preparo (baaastante ¡¡¡nervioso!!!) para lo de Londres.
¿Y lo de despues?
***
De momento Londres.
Y mi cuaderno.
Y :-)
*****
Atención: Como añadido al post, pido ayuda a los lectores concurrentes, especialmente a los que pudieren darme datos fiables sobre el tiempo y el clima, a la sazón, londinenses.
Es para confeccionar el equipaje: ¿qué echo a la maleta, este modelo tan veraniego y desigual?

O algo más nocturno y anarcoteatral...