El amor en tiempos de la cienciología
Me llega un teletipo del espacio exterior, concretamente del planet Hercólubus, ese que tanto se arrima. No doy pleno crédito a la información, pues parece decidida a incidir en y contra uno de los más valiosos valedores del planeta rival, ese en el que vivía el primo klingon de Travolta y que Tom Cruise busca cada noche en el cielo estrellado.
Precisamente el mensaje -que he descodificado sin necesidad de sacar ni el "Mi-Primer-Ábaco-Feber" ni echar nanogota de sudor alguna, pues lo mandaron los muy lerdos en un ridículo código sub-supra-binario-y-tal- versaba sobre el gruista más exitoso de la cartelera.
Afirmaba que, contra todo pronóstico, frente a todos los indicios y so cualquier pretexto, el amor que se prefesan en público Tom Cruise y Katie Holmes -a.k.a. "el personaje metido con calzador en la última/primera de Batman"- es, pues es, amor, del de verdad, del bueno.
En fin, sorpresas se lleva uno, porque... ¿¡Acaso no sería bonito!?
En fin (otra vez), seguiremos informando.

¿Sobre mí?
Alcachofazul...