Algunos han querido ver en el anterior post una apología encaminada a la consolidación del tremendamente carismático lider político Mariano Rajoy. Lo han puesto en relación con un post aun anterior, al que por alguna razón, siendo pura ficción, le encuentran algún parecido con no sé qué realidad, parecido crítico.
Bien, parecidos físicos aparte, he de negar: primero, intenciones políticas, yo no soy un ser político; segundo, que el candidato del PP se haya retocado recientemente la cara, con el fin de agradar a la parte infantil que late en el incosciente de tantos de nosotros, y raspar unos votos; y tercero, que almacenar el vínculo a esta página en el historial del Explorer pueda ser utilizado en juicio en contra de nadie.
En todo caso, las fotos de la polémica...