Y análisis. Y muestra. ¿Y arte? Y compartirlo, en todo caso, con vosotros...
Siguiendo la mejor tradición de los cocteleros -mención aparte merece toda una verdura y ojo urbano como Brocco Lee- me dispongo a colgar alguna fotillo que, para variar, no haya encontrado en ese maravilloso pozo de sabiduría y sapiencia que es Internet.
Estas las he hecho yo.
Y voy con la primera:
Que creo que podría figurar en la portada de mi futuro best-seller para niños: "La Creible y Triste Historia de la Cándida Eréndira, sus Estudios Universitarios y sus Perspectivas Laborales Posteriores".
Reabriríamos el local abandonado en el que figura el cartel de la fotografía, lo utilizaríamos para la presentación del libro, luego lo volveríamos a cerrar. No quitaríamos el cartel, claro. Nunca.
Y... ¿alguien se apunta?

¿Sobre mí?
Alcachofazul...
Hago cola en las filas de suscriptores para recibir una primera edición... Haremos camisetas con ese cartel.
El afoto está muy bien, tiene un inquietante claroscuro y un contraste muy conseguido. No voy a decir nada del tema...bueno, si ¿se puede mandar el curri por internés?
Que cutre parece el local. Dan ganas de enviar el currículum
Al lado de mi casa ha pintado un tío en un solar inmenso:" SE CONPRA ESTE SOLAR" y se ha quedado tan pancho. Cuando todos sabemos que compra va con doble rr
Uno: la lucha por el primero en comentar... ¿Para cuándo una epopeya de este calibre? ¿Es que el siglo XXI no tiene épica? ¡Esta claro que no tiene ética!
Dos: la lucha por el ser la primera en entregar el currículum. No sabemos el sueldo; se supone. No sabemos las funciones; se suponen. No sabemos los requisitos; se suponen. No sabemos el país; se supone. ¡Es tan triste saber que todo se supone! ¡Es tan triste suponer todo lo triste!
Tres: en este mundo cruel nada es verdad ni mentira; todo es según el grosor del píxel con que se mira.
Cuatro: decía Pablo Jauralde (Universidad Autónoma de Madrid) que lo importante no es saber las fuentes, sino saber por qué se han escogido esas fuentes. Lo importante no es el objeto, que estaba allí para todos lo viesen, sino los ojos que lo miraron para retratarlo. Eso es lo que da significado al objeto. Hasta entonces no era más que un cartel de oferta de trabajo. A partir de entonces es el símbolo del fracaso de toda una generación.
Y cinco: siga mirando/retratando por nosotros, señora Verdura, porque nos permite vivir dos veces la misma vida, o dos vidas a un tiempo.
Querida alcachofa... No se cómo me quedaría el delantal y la faldita, pero seguro que no haría juego con mi perilla... Buena idea la de hacer una presentación literaria en algún garito clausurado... Me apunto desde ya (así que avisa con antelación que hay que sacar los pasajes, jejeje...) Saludos desde Canarias