And... suppose he wasn't dead that day!
El vasto y basto equipo de colaboradores anónimos, de cuyo buen hacer habitualmente esta Alcachofa se nutre -usándolos y tirándolos una vez que han soltado todo su jugo... como alcachofas para zumo-, demuestran una vez más que el dinero no lo es todo y, amen de anonimato e inevitabilidad, añaden gratuidad a la siguiente noticia; que es un ¿placer? dar a conocer al mundo entero:
Esta foto -como antes las anteriores imágenes de la "buena señora" aparecidas en prensa y televisión- demuestra:
a) O bien que John Lennon era gallego y compartía genes con ella, como es usual en muchas pequeñas e irreductibles aldeas, en las que los primos prefieren casarse entre ellos a dar a conocer la receta para preparar lamprea -que es gloria degustar- a forastero alguno. Esta explicación parece quedar confirmada mediante la atenta escucha de la edición bengalí del disco blanco de las Beatles -disco 2, cara B- a 47,36 rpm y en sentido inverso al que llevan las agujas de un reloj digital que atrase veinte minutos cada media hora, en Nueva Zelanda (por supuesto).
b) O bien que no hemos conseguido superar los traumas de la nefanda época colonial época colonial y emancipar de veras al ser humano, emanciparlo hasta de los condicionantes ambientales sobre su desarrollo hormonal y biológico -¡y olé!-; de tal manera que no sólo los animales domésticos acaban pareciénose a sus amos. Y eso que John Lennon parecía tan bueno cuando decía down with slavery... give pace a chance!
c) O bien que todo lo anterior es falso -esta es para mí la explicación más plausible al, si no, tan inexplicable parecido físico-, que todos estos años de lágrimas, homenajes, anuncios de coches y reediciones carísimas del mismo material con distinta caja, hemos estado viviendo en realidad una descorazonadora mentira: Lennon no fue asesinado, Lennon no fue muerto entonces; Lennon entró en el hospital y allí, para salvarle, tuvieron que practicar una cirugía agresiva con reorganización de las partes blandas, oxigenación y rehidratación con agua de Mondáriz de los tejidos dañados, hormonación sub-supra-peritoneal con extracto de percebe, sustitución de las vías respiratorias por el mecanismo de una gaita, reimplantación de epitelioa base de ropa de arruga natural de Adolfo Domínguez, sustitución de la masa encefálica perdida por las excrecencias incorruptas de Fraga en sus años de opositor compulsivo, etcétera. Todo ello dió como resultado, tras las semanas del ultrarchisecreto postoperatorio, un sorprendente cambio de sexo; a partir de entonces, John ya no hubo de optar por medias tintas -vease "Ono, Yoko"- y por fin pudo disfrutar de la vida... y de los hombres. Así pasó el tiempo, hasta que el terruño de adopción -vía quirófano- empezó a tirar mucho al nuevo Lennon: Rosaura, que vino a la terra do meus implantes a hacer gira y recrearse -es que el autor de Imagine era un chistoso, un socarrón- en su vida apócrifa. En esas estaba cuando, quizá después de una comilona gallega como Deus ordena, se llegó al desenlace final. Sabemos entonces que, sólo ahora, John Lennon está muerto.
Descanse en paz.

¿Sobre mí?
Alcachofazul...
El inevitable anónimo dijo
La madre de mi amiga T. sabe -no digo cree, piensa o sospecha, digo sabe- que James Dean está vivo.
Y es de Mondariz... Eso lo explica todo. ¡Eh, y es enfermera!
En Orense pasan cosas raras, raras, raras.
Y ahora, señores, todos a buscar a Elvis Presley y John F. Kennedy...
20 Septiembre 2005 | 01:46 PM