El disco de Bloc Party se llama Silent Alarm. El concierto que dieron ayer en al sala Divino Aqualung de Madrid contuvo la totalidad de las canciones de ese disco, las expandió, las iluminó, negó el silencio -que no los silencios musicales-, rompió el ruido, enlanzó una canción con otra en ocasiones, magistralmente, o bien se crearon espacios de charla privada del grupo, tan inasequibles al público como ilustrativos: Bloc Party habla, prepara sus conciertos, no es el grupo más móvil del mundo, pero se mueve; esto está preparado, esto parece improvisado. Vibramos...
*****
Kele Okereke tiene una voz preciosa, sabe gritar y sabe resultar suave, no resulta hierático, a pesar de no moverse demasiado, es un buen frontman, no renuncia a su papel, pero sabe comunicarse con el resto de la banda, no se hace antipático, sino al contrario. Cuando le preguntan sus influencias cita: Talking Heads, Kate Bush, Bjork, Kraftwerk, David Bowie, Dizzee Rascal; y sí, tras escucharlo, hay que darle la razón.
Russel Lissack es un guitarrista adecuado para el sonido del grupo. Sobre una potente base rítmica, sabe ser cristalino y participa con gusto de las distorsiones. Su pose, arty, su estética, fashion, ese flequillo colgante y certero, acompañan una forma de tocar interesante -influida por Suede, Radiohead, Smashing Pumpkins, New Order, The Smiths, Prince, Weezer y Escaflowne, según el mismo declara-, que puede pecar de fría, llegar a transmitir poco aparte del compacto sonido de la banda, del ritmo intenso y extenso. No desentona, no destaca. La guitarra suena bien. A él se le puede olvidar fácilmente.
Gordon Moakes, un bajista solvente y una voz buena, eficaz, para hacer los coros. ¿Algo más? Sí: que su trabajo en escena (y en el disco) siendo menos lucído que el de sus compañeros, resulta impagable: junto con la batería, él marca el ritmo. Y en Bloc Party, el ritmo no lo es todo. Pero a partir del ritmo nace y crece todo lo demás. Anne Sexton, JG Ballard, Joy Division, hardcore melódico, Kubrick, Mogwai, el post-punk británico, Sonic Youth. Esas son las fuentes que cita, sí. Y sí, cumple con ella: las cuerdas su mástil, pellizcadas contundentemente, mesurádamente, sin pausa, crean el clímax de paz en la guerra en el que -con una excelente amplificación en vivo, con un sonido perfecto- Matt Tong dispara, estalla, golpea, tira, tensiona, disipa, concreta, explota, dice, hace, es -pum-, es -pum, pum, pum- y sigue siendo...
Matt Tong: el héroe de la noche.

Polvo, Neil Young, conducir, Black Sabbath, Fleetwood Mac, el tenis, Supertramp, el primer material de Dinosaur Jr, el pitch 'n' putt, AFC Bournemouth, los Taco Bell, Richard Brautigan, Dead Meadow y Big Star, cristalizaron en una de las sesiones de batería, percusión, excitación y, en general, música, más memorables que un tipo sin protagonismo (afan de), con los brazos rápidos y fuertes y sudando sin camiseta -de una guisa muy similar a la de la foto de la derecha- pueda alcanzar.
****
Y, por decir algo más...
El disco de Bloc Party se llama Silent Alarm.
Alarma Silenciosa.
Y os lo advierto: yo nunca hago traducciones gratuitas...