Para cuando estás alegre, la música alegre.
Para cuando estás triste, la música triste.
Dicen.
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Siempre -en los oídos de la Alcachofa, a través de sus hojas- el ritmo.
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Alegre (hoy), llena de su propio ritmo, todo suena bien para la Alcachofa. Rítmico, todo con su ritmo propio también.
Cualquier ocasión es (entonces; ahora) buena para bailar.
Rítmo y baile no es lo mismo.
Pero ahora hay ritmo. Y además...
¡Ahora toca bailar!