Dos científicos reprodujeron en laboratorio el fin del mundo.
Nadie les creyó. La televisión esperaba algo apocalíptico, la gente se temía algo aterrador.
Nada.
Así que, tristemente y dedicados a otras labores, ciertamente grises, fueron pasando lo años.
Los científicos murieron de viejos, más o menos al tiempo.
En su lecho de muerte, preguntados por su "gran descubrimiento", acertaron a decir: eso era esto, nos referíamos precísamente a esto...
Y ese fue el final.
El silencio.
Nada.
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4 comentarios
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¿Sobre mí?
Alcachofazul...
Desde luego que el final es cuando algo se acaba, normalmente.
"El fin del mundo ocurrirá el día que yo me muera", dijo San Ortega y Gasset en una charla un día. Y todo el mundo lo atribuyó a su egocentrismo.
Todo el mundo estaba equivocado. Menos él. Porque el fin del mundo ocurre cuando uno se muere.
Y SOLO eso es el fin del mundo. El resto son el Everest. Y, como dijo Mallory, hay que subirlo "because it's there".
Me gusta pensar que todo continuará existiendo cuando ya no esté yo aquí.
que el mundo, mi mundo, no me necesita para rodar.
no entiendo muy bien porqué pero es así; me tranquiliza.
Maestro inevitable: hay que subirla porque está ahí. apunto, apunto.
Maestra Niña: su mundo no se acabará, porque en loz zoos la vida sigue.
;-)
Y sí, hay que subirla. No es tan alta como parece, y mucho más bonita de lo que la gente imagina.