Carlos escribe Swibel. Claro.
Carlos abre un ojo y ve.
Swibel es lo pequeño, lo infra-ordinario -G. Perec dijo-. Imágenes maravillosas, algunas sacadas directamente de la parte realizable de las fantasías de un loco o de un niño.
Carlos abre los ojos y nosotros vemos.
Otras veces, plasmaciones directas de los sueños imposibles de un científico, de una lingüista, de un artista, de la matemática veloz y el viajero más lento.
Swibel abre sus pequeños ojos y nos enseña el mundo inmenso y hermoso de Carlos.
*****
Leer es, además, soñar.
Leer y ver a Swibel y con Swibel es un bálsamo; no contra nada, sino frente al desgaste, frente a la infelicidad.
Swibel, Carlos: minúsculos momentos de los que apararecen y, parece, lo hacen para quedarse. Que durarán siempre. La felicidad.
*****
Son momentos en los que fuimos felices, que cuando ocurrieron parecía que durarían ya siempre, que serían eternos, invariablemente felices, inagotablemente felices. El tiempo se suspendió. Logramos la plenitud.
Aunque luego supimos que no
Por eso Swibel -el blog- no evita un ápice de melancolía.
*****
Porque una vez que uno aprende que fue feliz y dejó de serlo, y volvió a serlo y ahora tal vez ya no, pero mañana sí, y luego no, y luego volverá sí, y no, y... entonces, cada vez que uno es feliz y lo es plenamente, sin el tiempo ni el espacio alrededor y -parece- es para siempre, es feliz; eso es.
Pero a la vez algo -sin saber qué, sin saber cómo, casi en silencio- le recuerda que recuerda algo dentro de él.
Recuerda que así fue otras veces y que acabó. Y que no por eso fue peor.
Fue, símplemente.
Esa sensación -cuando se hace actual; aunque no se sepa- se llama melancolía.
*****
Y uno es feliz leyendo a Carlos, leyendo a Swibel.
Porque ¿no es hermoso? ¿no nos hace felices ver el mundo por sus ojos?
Pues que dure mucho, mucho, mucho...
-Swibel-
(Gracias)
/
[-Al. ;-)]

Sí, pero ¡es tan duro dejar de ser feliz! Lo malo es que muchas veces las felicidades importantes son compartidas, pero cuando se vuelven melancolía te encuentras solo. No solo en el sentido de la amistad (ayer noté su calor), sino solo con uno mismo.
Al Señor Alcachofa:
Suscribo ya que no escribo todo lo dicho.
Al Señor Swibel:
Véase la suscritura anterior.
Al Señor Malvino:
De anónimo a ignoto, es duro dejar de ser feliz. Lo suscribo. Aunque hay una pequeña felicidad en ello. Saberlo. Andar el camino es complicado. No saber qué camino se anda es, además, triste.
La felicidad se vive en primera persona del singular y se comparte en primera persona del plural. Lo que se pierde si se pierde es el plural, no el singular.
Es una camino difícil, pero no es un camino solitario.
yo suscribo al maestro anónimo.
Yo suscribo lo que dicen los anteriores suscriptores y, conociendo a l'Alcachofa, me acojona ligeramente el (hipotético) día en que me toque a mi.
Cosas de la modestia, en este caso real.
De todas maneras, poca gente hay más autorizada para un repaso de este tipo. El auténtico puente humano sobre el rio kwai.
Mi querido Anónimo, la melancolía misma es un camino que conduce siempre al mismo sitio. Por supuesto que es triste andar sin saber que camino tomar, pero en el preciso instante en que se deja de ser feliz, no se ven las manos que hay tendidas para guiarte.
JoooOOooooo, pero cómo haces esto???
(espera que voy a por helado y regreso)
JoooOOOOOOOoooooO!
;)
/
(Con su permiso, señor Swibel, le comentaba el otro día a una amiga y a un amigo que estoy deseando, cuando pasee por Madrid, ver a un señor atómico tumbado junto a una Vespa haciendo una foto, para poder acercarme y decirle: Hola, Swibel. Y ahora, si me disculpa, tengo una cita en su homenaje con el señor Malvino).
Mi querido Malvino: la inteligencia, la listeza y la cultura no son el mismo concepto. Y la gran diferencia está cuando uno sigue andando y se encuentra de pronto con la valla de la melancolía. El culto sabe que hay manos al otro lado porque lo ha aprendido en algún sitio. El listo salta por encima de la valla. El inteligente saca su móvil y recurre a sus amigos para que le acompañen a la puerta. Aquí, señor Malvino, viene el elogio a su inteligencia. Escríbalo usted, pero procure no poner típex en la pantalla... :-)
(presiento que no he dejado el helado suficiente para vosotros).
Muchas gracias, estimada alcachofa. Y todos los que estimados, suscriben sucesivamente como olas que vienen a romper la una sobre la otra.
Leo todo lo que aquí hay, y me maravilla haber topado con vosotros, como quien topa con una vespa a orillas de una plaza con la cámara en la mano.
Al, me has hecho sentir como bajando por una escalera en espiral con ese: "fue, es, fue, será, es, fue, es, fue, es, es" referido a la felicidad.
Y lo que falta!!!... por desvelar, desde el mundo subatómico a la estrella de virgo.
en fin.
gracias, de nuevo.
*
Querido anónimo, en este caso tenemos otro problema grave. Una llamada desde la distancia en que me encuentro arregla increíble pero cortamente cualquier problema. Luego simplemente queda el silencio y un molesto tic-tac lento, muy lento, tan lento que a veces parece que se detiene, mientras que las ideas fluyen y fluyen y fluyen...
Querido Ignoto*,
Nadie ha dicho que otros puedan vivir su vida. Porque solo uno puede vivir su propia autobiografía.
Pero sí ha dicho alguien que un fado triste no es lo mismo que un mal fado. Lo dijo Amalia Rodrigues, que nunca me ha mentido.
También dijo que si alguien sabe tu tristeza sabes que te acompaña.
Y dijo que aprendió a estar sola el día que aprendió a considerar un premio estar acompañada.
Y Amalia Rodrigues, a mí, nunca me ha mentido.
No puedo sufrir contigo. Pero ten por seguro que me alegraré en el mismo instante que tú te alegres de nuevo.
No es mucho. Tómalo como un abrazo en la distancia.
Gracias.