-- Un ikonologosplatt de Paul Auster --
24 de noviembre. Alejando Gándara en El Escorpión- El término es de Art Spiegelman, el creador del muy inquietante ‘Maus’, para referirse a lo que han hecho los dibujantes Paul Karasik y David Mazzucchelli con ‘Ciudad de cristal’, el primer gran éxito de Paul Auster, y cuyo resultado edita Anagrama (en inglés apareció en 1994). Se trata de algo que no es novela gráfica ni cómic, más bien un doppleganger, un doble fantasmal de la narración de Auster, a la que sigue y de la que se extravía.
La designación de novela gráfica suele dar a entender una traducción a imágenes, mientras el cómic vierte una historia autónoma donde la literatura es derivada (y a menudo de coña). Lo que han hecho Karasik y Mazzuccheli es diferente. Es como si hubieran abierto un ojo al lenguaje de la novela y hecho aparecer un mundo de imágenes posibles, replicantes, asociativas, no conscientes que actúan como un espejo de ‘Ciudad de cristal’. Es otra novela y es la misma, o una posibilidad de ser ella misma. (La identidad no es más que eso, una posibilidad rebosante de crédito: nada ni nadie es del todo, ni se muestra acabado). Al mismo tiempo sugiere perspectivas del lenguaje narrativo bastante favorecedoras y radicalmente antilineales. Los rostros de las palabras son proliferantes, lo que se dice no es lo que se cuenta, una frase es una puerta que se abre a universos múltiples y solapados, cuya finitud actúa por acuerdo.
Si yo afirmo que quiero a mi novia (es sólo un ejemplo, querida), ese querer remite a diferentes afectos que he experimentado (el de mi madre, el de mi hijo, son sólo ejemplos, queridos), al del momento en que lo digo, al entorno físico que acoge la declaración, a la brisa que ha aparecido de pronto y que ha insuflado un cierto aroma en la expresión, al sentimiento de que, por haberlo dicho, he anunciado también el silencio que viene después y desde luego la posibilidad de que nunca vuelva a ser dicho, de que la realidad lo conculque y el amor desaparezca algún día, mientras noto que algo anterior, algo de mi pasado acaba de ser encerrado en una frase que a la vez sirve de límite al largo periodo en que estuvo latente, pero no se pronunció, del mismo modo en que tengo la certeza de que se grabará en la memoria y de que algo de la realidad de afuera se ha puesto a cambiar rápidamente. Por sugerir sólo algunas posibilidades. Bien, ahora rellenen las viñetas correspondientes y vean el efecto.
El trabajo de los dibujantes ha ido por ese camino y no carece de emoción. Lo curioso es que el producto se ha instalado en un terreno que no es el de la literatura ni el de la historia gráfica, ni tampoco es el terreno intermedio. No hay virguería icónica ni prosapia. Es realmente otra entidad, la visión clara de la sombra del doppleganger. Quizá del nuestro. Pero ahora que lo pienso, eso es la literatura, tanto si va en viñetas como en párrafos.

*****
Para leer más:
- Una pormenorizada y analítica exégesis de la edición inglesa pinchando aquí.
- Lo mismo, pero con aire de tesina doctoral no intolerablemente hispánica, en el siguiente enlace.
- Un enlace que me hace pensar en qué nos vende Anagrama -en ocasiones- aparte de buena distribución, un papel aceptable, un fondo editorial que me entusiasma, traducciones dudosas y encuadernación discutible... ¿además, lo que nos vende además como novedades, son novedades?
- ¿Otra Ciudad de Cristal?
- Y, volviendo sobre lo mismo, pero de manera totalmente diferente, para aquellos que ya os guste lo muy rarito...
[p.d.: Raros somos todos]