Me llama la atención la polémica suscitada a partir del tontopost de ayer. Agradezco el apoyo prestado por mi entorno de amigos bloggeros, pero pedí disculpas convencido de que debía hacerlo, porque molesté a la autora del Bolso de Margiver, introduciendo en su página un enlace no deseado. Para ella, tan fácil era evitar que apareciera allí como el simple gesto de eliminar la referencia –que le figuraría como commentario- y espero que durante esos momentos en que el vínculo a Chica Perversa figuraba en su página y el escaso minuto de tiempo que estuvo en la mía, no hubiera un aluvión de visitas infantiles a las que ver esa página les cambiase la vida o truncase el desarrollo armónico de su sexualidad.
No obstante, no quité el vínculo por eso. De la misma manera que no lo incluí para causar polémica –aunque, como me decía ayer una amiga bloggera, era “lo único” que le faltaba a la Alcachofa, un poco de controversia...-. Quité el vínculo porque, cuando lo incluí en el borrador, el blog referido sólo contaba con su primera entrada, que quien quiera puede leer y que, sin foto, exponía la vocación escandalosa de la página. Eso me parecía interesante. El vínculo, a la página y no a un post concreto, se quedó ahí. Ayer terminé de componer el borrador y lo publiqué sin releerlo ni comprobar los enlaces. Cuando lo hice, constaté que la página de No al sexo había desvelado su naturaleza de pura broma –para mi decepción, porque era mucho mejor cuando ese humor sólo se intuía- y vi que Chica Perversa se había convertido en un blog porno más, con imágenes copiadas de quién sabe dónde, tan machistas como la mayor parte de la actual pornografía de consumo. No me interesa ofrecer enlaces que no aportan nada.
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Me temo que la pornografía ha sido siempre machista, porque la sociedad lo ha sido. Al decir “la sociedad” ¿a cuál me refiero? A la nuestra. A muchas otras. ¿A casi todas? Sí.
Pero sé que, hoy, está contagiada del espíritu de consumo por el consumo. Por lo que, además de machista, suele presentarse en envases atractivos, con contenidos acríticos y consecuencias cruelmente comerciales.
Pensando sobre este tema me han venido a la memoria tres o cuatro referencias interesantes:
- En su libro Una Historia de la Lectura, Alberto Manguel establece una importante distinción entre erotismo y pornografía. El erotismo es íntimo, intenso, subversivo; la pornografía es de consumo, por tanto extensiva, por tanto reaccionaria. Eso me recuerda la hermosa antología de relato erótico del mismo autor: Las Puertas del Paraíso. Ambos libros pueden comprarse en formato de bolsillo, publicados por Alianza Editorial.

-En La Vida, Instrucciones de Uso, de Georges Perec, aparecen cuadros pornográficos de la Baja Edad Media. En aquella época, la pornografía tenía un cariz inténsamente subversivo. También así en los poemas de Catulo. Sin remontarnos tanto en el tiempo, recuerdo que el cómic erótico y pornográfico era (lo) auténticamente underground. Porque una imagen de alguien que socialmente se presenta como modelo a seguir, intachable, intocable, resulta que tambien folla, de igual manera que también caga. Luego no sólo es la muerte la que nos iguala a todos, sino en general las funciones fisiológicas. Uno no es mejor ni peor por nacer, respirar, comer, cagar, follar, morir. Lo determinante es que supone para uno y para los demás cada uno de esos hechos. La escatología y la pornografía como mecanismos e incluso artes liberadoras de -y para- los oprimidos por tiranías religiosas, sociales, económicas... ¡lo contrario que hoy!

- En El Juego Favorito, el minucioso y calmado erotómano Leonard Cohen narra el descubrimiento, por su joven protagonista, no del sexo, sino de su representación gráfica, de sus imágenes, no como quedan en el recuerdo de quien lo practica, de quien lo hace, sino en una antigua película, como un grabado; una sucesión de imágenes mudas de tomavistas, en las que Cohen nos dice que aparecen una pareja follando, no como en las películas actuales, sin miradas perversas al espectador, al consumidor; sino mirándose entre ellos con el reflejo en la expresión de la felicidad por lo que están haciendo y por el privilegio de que eso vaya a quedar para cierta posteridad, una suerte de posteridad íntima. Yo no sé si estas ideas son simplemente literarias o algo así ha existido alguna vez. Pero leerlo me resultó hermoso y El Juego Favorito es una novela que recomiendo, que hasta hace poco se estaba saldando en los lugares habituales, creo recordar que editada por RBA en bolsillo –papel malísimo, pero buena literatura-.

- Por terminar sin salir del campo musical al que el autor de Take this longing nos ha llevado de la mano, recuerdo díscos con títulos como Pornography o Violator; y recuerdo -por otro lado- cómo un crítico definía a Belle & Sebastián como “la nueva pornografía”. Yo, que soy fan de la música del grupo y lector y admirador de las letras de Stuart Murdoch, debo decir que sí: no sé si estoy de acuerdo, pero desde luego que entiendo lo que el crítico musical quería decir, o creo que lo entiendo y que le doy su parte (no poca) de razón.

Y que, como fan fan fan de B&S, en algún post que les dedique próximamente debería sacar el tema. Si consigo escandalizar con un post sobre la dulce banda escocesa, podré decir sin duda que... soy una gran Alcachofa. Con perdón.
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Y en medio del vinoso mar opaco, en el que la pornografía confunde, difunde y vende, no es sucio todo lo que reluce, ni dinero cada manchón. Y y y... ¡tiempo para una canción! Que me apetece terminar el anterior fárrago de reflexiones con una letra bonita. ¿Todo lo contrario? O no...
Pero antes, recordar un tema que preocupa a Manguel en el prólogo de la antología recomendada: el sexo, en español, no ha desarrollado un campo léxico capaz de utilizarse sin parecer, bien soez, bien cursi. Yo, entre equivocarme escribiendo en este post “hacer el amor”, he preferido equivocarme escribiendo “follar”.
Pero antes (bis), recordar que el sexo puede palpitar en una letra de canción, sí, que nos hable subversivamente de la propia intimidad.
Y después de (pero) antes, ahora: llega la letra. Que es precisamente... eso.
Puro anhelo. Que no anhelo puro.
Take this longing - (L. Cohen)
Many men have loved the bells
you fastened to the rein,
and everyone who wanted you
they found what they will always want again.
Your beauty lost to you yourself
just as it was lost to them.
Oh take this longing from my tongue,
whatever useless things these hands have done.
Let me see your beauty broken down
like you would do for one you love.
Your body like a searchlight
my poverty revealed,
I would like to try your charity
until you cry, "Now you must try my greed."
And everything depends upon
how near you sleep to me
Just take this longing from my tongue
all the lonely things my hands have done.
Let me see your beauty broken down
like you would do for one your love.
Hungry as an archway
through which the troops have passed,
I stand in ruins behind you,
with your winter clothes, your broken sandal straps.
I love to see you naked over there
especially from the back.
Oh take this longing from my tongue,
all the useless things my hands have done,
untie for me your hired blue gown,
like you would do for one that you love.
You're faithful to the better man,
I'm afraid that he left.
So let me judge your love affair
in this very room where I have sentenced
mine to death.
I'll even wear these old laurel leaves
that he's shaken from his head.
Just take this longing from my tongue,
all the useless things my hands have done,
let me see your beauty broken down,
like you would do for one you love.
Like you would do for one you love.
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p.d.: Para completar el proceso de pedida de disculpas, a todo aquel que entrase en esta página o en la de Margiver cuando figuraba el enlace de marr(anad)as, y deje su nombre escrito y su dirección... pienso mandarle un regalo en compensación. Aún tengo que decidir el qué. ¿Sugerencias?