Lo de ver la paja ajena y/o propia y saberla oprobio del que uno no se faja... me recordó un cuento de Augusto Monterroso que, hasta esta hora del día, no he podido -aunque sí querido- copiar.
La Vida en Común - A. Monterroso

Alguien que a toda hora se queja con amargura de tener que soportar su cruz (esposo, esposa, padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía, hermano, hermana, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, suegro, suegra, yerno, nuera) es a la vez la cruz del otro, que amargamente se queja de tener que sobrellevar a toda hora la cruz (nuera, yerno, suegra, suegro, hijastra, hijastro, madrastra, padrastro, hija, hijo, hermana, hermano, tía, tío, abuela, abuelo, madre, padre, esposa, esposo) que le ha tocado cargar en esta vida, y así, de cada quien según su capacidad y a cada quien según sus necesidades.

*****
La vida como contrapunto ¡y punto!
Y es que, lo demás, es silencio...