pero tarde, muy tarde ya para el pensamiento
si veloz ilumina
esta árida extensión de la noche,
este manso terreno donde el girasol
se despereza, se astilla, se equivoca.
Estas son las primeras palabras que leí de Abraham Grajera.
El poema se llama Estrella Fugaz.
Es la primera parte de una recomendación que necesitaba hacer antes de que termine el día. Quizá sólo como excusa para volver a abrir ese precioso regalo, justo por la página que está marcada para siempre y, además, señalada; por el esqueleto vivo y transparente de una hoja lanceolada, preciosa.
Precioso regalo. Adiós a la época de los grandes caracteres, primer libro de poemas de Grajera. Primera huella suya en esta página.
¿He conseguido transladar algo de misterio? Con un poco me conformo -ha habido poco tiempo hoy-.
Mañana, más.
Es un libro que he empezado a leer. Pero, desde luego es un libro que no he terminado.
Mañana, más.
Es un libro -tengo esa buena impresión- de los que no se acaban.
¿Y entonces? Mañana...
Más, mañanamás.

¿Sobre mí?
Alcachofazul...
Me viene bien, así como lo entiendo, me viene justo creer en esto. Mi corazón entiende cualquier atisbo de hoja bien abierta, redondeada pero decidida...luminosa
Mis ojos adoloridos, quieren abrirse bien...y alcanzar a ver, a espiar el mañanamás
Beatus ille que sabe que los libros se leen, se leen completos, pero nunca se acaban de leer.
Beatus tu.
Es hermoso abrazar con los huesos. Con todos ellos.
Octavio Paz decía que un poema no se termina, sino que se abandona.
Con los libros quizás pasa lo mismo.
Una hoja con esos versos no merece nunca ser desprendida de la memoria.
Yo diría algo, pero es que a mi la poesía...
Voy al gúgel a ver quien es ese Abraham
es infinito su poemario.Siempre quedará dentro... y después pasarán a los siguientes, por ello nunca acabará ese libro.Esperamos deseosos los siguientes
qÉ decir ... es el mejor poeta del momento, al menos para mí.
Las pequeñeces que hay encima mío me aplastarían, si no hubiese también encima mío grandes cielos, grandes astros y el recuerdo de algunas flores...
Antonio Porchia.
eba.
Es tarde su pensamiento ya se ilumina...