Dicen que dijo Charlie Brown en una de sus tratados de filosofía:

La felicidad es cualquier persona o cualquier cosa amada por tí.

Carlitos, desvirtuado por la vampirización protopijofílica de Snoopy. Charlie Brown, el original.
Sus frases no descubren un mundo nuevo. Pero la verbalización de verdades conocidas debe ser aplaudida siempre, al menos cuando se dice con sencillez, sin pontificar con la obviedad, sin caer en ella, repitiendo sin reiterar -¿o viceversa?-; mejor: subrayando.
Y -no lo olvidemos- ensanchando una viñeta, de un par de pulgadas... a donde uno quiera hacerla llegar.