Segunda serie...

1. No puedo seguir. Seguiré.
2. Dejame ir al infierno, es todo lo que pido, y maldecirlos allí, y que ellos miren abajo y me escuchen, eso quizá reste algo de brillo a su estupidez.
3. Personalmente, no tengo hueso alguno que recoger del cementerio.
4. Mis personajes no tienen nada. Trabajo con la impotencia, la ignorancia... esa zona completa del ser que los artistas siempre han apartado como algo inútil, algo, por definición, incompatible con el arte.
5. Es tan seguro que la virtud absoluta mataría a un hombre, como que lo haría el vicio absoluto, dejando a un lado la estupidez de uno y la pomposiad de otra.
6. Es verdad que también él debe tener su pequeña “crónica”, su razón, y ser capaz de reconocer lo bueno en lo malo, lo malo en lo peor y así hacer crecer suavemente los días desencadenados, y morir uno de ellos, como cualquier otro, sólo que más corto.
7. Escribo sobre mí con el mismo lápiz y en el mismo cuaderno que sobre él. Ya no soy yo, sino otro aquel cuya vida acaba de comenzar.
8. Que encuentre el sentido quien quiera... yo apago ya.
9. En el panorama de la extinción, la precisión de acerca a la deidad.
10. Personalmente, no tengo hueso alguno en común con los cementerios, allí respiro esperanzado, quizá más que en ningún otro sitio, cuando tomo el aire que debo.
11. Nada importa salvo la escritura. Nada ha habido del mismo valor... que una mancha en el silencio.
12. Por qué sentirse acobardado, si uno de los ladrones se salvó... y eso es un generoso porcentaje.
13. Sólo bajo la superficie debo permanecer, todo junto al principio, después separado, en éxodo, alrededor de la Tierra y, quizá, al final sobre un acantilado en el mar, algo de mí. Una tonelada de gusanos ocupando un acre, ese es un pensamiento maravilloso: un montón de gusanos, en eso creo.
14. ¡Perdemos nuestro pelo, nuestros dientes! Nuestro esplendor, nuestro ideales.
15. No somos santos, pero hemos mantenido nuestra cita: ¿cuánta gente puede alardear de tanto?
16. Todo lo que sé es lo que saben las palabras, y las cosas muertas, y eso hace una suma apreciable, con un comienzo, una mitad y un final, como una frase bien construida y la larga sonata de la muerte.
17. Te perdí... y al mismo tiempo, fui feliz. ¿No es algo extraño?
18. Todos nacemos locos. Algunos continúan.
19. El discurso que escuchamos es una indicación de lo que no oímos. Una vacuidad necesaria, una violenta, astuta y angustiada o burlona cortina de humo que sitúa al otro en su verdadero sitio.
20. No puedo distinguir un trabajo de arte contemporáneo de otro, pero él me enseñó la diferencia entre surrealismo, cubismo y arte abstracto.

¿Fin?

¿Sobre mí?
Alcachofazul...
"No puedo seguir. Seguiré"... esto se clava en la mente.
Es como cuando haces ejercicio y ya no puedes más... en el límite de veras...
su rostro es un rostro que vale la pena vivir.
***
un abrazo, Al... ;-)
/
Gran subrayado, Sr. Carlos.
A una gran selección, Sr. Alcachofa.
Gracias a los dos.
La Verdad, B podría ser con V.
Que encuentre el sentido quien quiera... yo apago ya.
Pues a mi me agrada la 17 por lo improbable y lo deseado.
17. Te perdí... y al mismo tiempo, fui feliz. ¿No es algo extraño?
Si llevas tiempo deseando perderlo sin querer reconocerlo, sin querer hacerlo, dudando... la respuesta es NO. No es extaño, es comprensible. Es una (puta) liberación.
QIM:
No tan poco respondió tanto a tantos...
"Lo incomprensible es lo que mejor se comprende, llegado el momento, cuando el lector y el personaje se encuentran una verdad inmediata, inevitable. Funciona como liberación, una tensión que se ha debido mantener a lo largo del relato, de pronto, estalla. (...)"
"(...)Aunque todo hayan sido avisos, hasta ese momento nada estaba claro, no del todo o no lo suficiente. Se puede interpretar el pasado y buscar y encontrar explicación a todo, es una tendencia natural del ser humano, del personaje humano, del lector humano. Pero en la realidad, no todo está claro hasta el momento en el que nada puede dejar de estarlo. (...)Es como el despertar de un sueño, en cierto sentido: despertar de una pesadilla y encontrarse en un lugar distinto de aquel en el que recordamos habernos acostado. Es liberador, pero también muy extraño."
Dijo algún escritor alguna vez.
Una pista: no es Joyce, no es Beckett, no es Wilde, no es Yeats, no es Kafka... o sí.
Me gustan las palabras que salen de o llevan a los extremos. Porque no son en lo que creo, pero ayudan a entretejer mi mundo.
Me gusta encontrar alguna palabra que aparezca enmedio, para quedarse.
No me gustan las palabras si duelen. Pero a veces duele...
Me gustan los commentarios.
¡Gracias por pasar y commentar!
¿Por qué duelen algunas de nuestras palabras? ¿por qué duelen más nuestros actos?
Que las palabras me perdonen, ellas tienen mucho poder... "una tensión que se ha debido mantener a lo largo del relato, de pronto, estalla."
...y estalla llevándose por delante al personaje ingenuo que está más cerca. Estalla como una granada dentro del corazón.
Te destruye. Sus pedazos se incrustan en tu cuerpo y te hacen gritar... de dolor!
Un consejo: si alguna vez te toca a ti, aléjate lo más rápido que puedas! Huye! Y busca un lugar más seguro.