Supongo que no es tan raro tener la impresión de que, en mañanas como la de hoy, la mejor forma de santificar las fiestas es hacer (deliberadamente) tanta demagogia como la tensión baja nos deje. Los postes de la luz, a cientos de kilómetros, silban tranquilos en la carretera, mientras setenta y pico personas ya se habían muerto e ido al cielo de los accidentados, en lo que llevamos de fin de semana. No se puede negar que los matojos y las mortajas alcanzan todo su esplendor en mi bienamada Semana Santa.
Por ejemplo, ayer y anteayer, por las almendras centricirculares de Madrid –círculos desordenados, espirales cuadradas, cuadrados derridañescos...- un montón de capiruchos venía celebrando el advenimiento del kukusklán, disfrazados de tal, enmendada la ausencia de entrecejo en las muxeres (pocas) a las que faltaba, las papadas postizas por doquier, todo hermoso y radiante, y todo dispuesto para pasear al moro con rasgos de modelo de costura inglés, martirizado en su cruce de maderos, algunos de los penitentes amojonados en sus grasas abdominaceas, no poco gentío hediendo a santidad por las axilas, axiomas del hombre del común, que modernamente viaja en el metro, lugar donde se fusionan todos los sinfónicos y sinfónicos aromas en una amalgama que, en fiestas, sale a la calle y asaeta las pupilas, el buen gusto y el programa de esta unión de librepensadores que abajo firmamos, contra Cine de Barrio, contra el Tomate, contra lo que queda de Crónicas, contra el esperpento vallinclanesco pasado por Lucía Etxebabarría como mal menor, contra un muro y a llantinas incontrolables, nos lamentamos y tomamos el camino de Soria, y parece que llegásemos hasta las Azores, incluso un poco más allá. La mer, qu’on voit danser.
Dislocado recaigo en la cuenta de que hoy me toca currar, así que el petate y abajo, que me esperan. Decido reprimir las risas y el instinto simpsoniaco, y no señalar a cada socio del gimnasio que entra a hacer sus ejerciciones, una mañana como esta; no señalarle y reír “¡ah-jáa!” como queriendo decir –y diciendo- “no tienes amigos, pringao”. Y no lo hago, no por un sentido sentido del respeto, ni por bonhomía, ni por buena samaritanidad, ni por sanintensificar el espíritu sufriente de estas fiestas. Allá cada cual con su martirologio. Yo es que no me río de ellos porque, uno de ellos, podría ser yo.
Aunque bien pensado, lo cierto es que yo, hoy por hoy, no soy uno de ellos... así que ¡AH-JÁAAA!
Y no sólo eso –y mi buen humor- me hace reír. Es que no hay como leerse el periódico bien pronto antes de que se enfríe, para darse en boca y envuelta en algas alguna ración digna de encomio y digna, de risa y sonrisa, digna dignísima. Porque la misma dignidad humana queda elevada a los altares cuando uno se entera que la administración de Boy George Bush decide que la manera de amonestar a los iranises del mono no puede pasar por limitar su comercio petrolífero, sino por otro tipo de sanciones, como obligar a sus mandatarios a viajar en líneas aéreas de bajo coste y en el asiento más incómodo de todo el pasaje, amen de sentarles un gordo al lado. Más o menos al tiempo uno se entera de que la guerra de Irak nos costó unas perras. Una de las perras fue sin duda –por la cara- esa peazo concejera de asuntos socioides que nos gastamos en Madrí, aunque eso lo podría decir yo antes de tener una perrita guapa, y descubrir que los principales ofendido cuando se trata de ofender con comparaciones caninas son los propios cánidos y los ajenos. Y no los personajes como la antes citada, con su cara de paella, su expresión de aquí estoy yo porque he venío, su refugio a la sombra del alcalde más pogresixta de Madrí, su Samur sociá, a cincuenta metros de un montón de mendigos a los que, para no inquietarnos, llamaremos Sin Techo, que es como Rompe Techos, pero sin ver por estar mamados, lo único que a ellos tampoco se les pasa. Se acurrucaban en los soportales del antiguo ICONA, y eso daba una impresión fatal de madrugada. Así que se decidieron a zanjar el problema: se ponen unas rejas infranqueables y se cierra. Ya no pueden dormir allí. Olé y olé. A progresía no nos gana ni Laos, ni la Italia del ya casi añorado ex-presi de la bota y líder de la Casa de las Libertades –que es tan importante no confundir confundiéndolas con los libertinajes y todo eso que nos han repetío más de una vez o vez y media y aún más, siempre, desde hace unos vente y un años-. Total, que nos ha costado un pico la guerra de invasión de Irak, que al final van a conseguir que Sadammm nos caiga en gracia, lo que no consiguió ni siquiera la delirante animación de Suzpark, que encima (¿de la mesilla de noche de un motel de carretera en... las Azores?) todo ello costonos los dineros a razón de un trío de cientos de millones de euros eurosos y dolarientes. A los pobres de solemnidad esos expulsados de su fachada icónica seguro que nos les pasarán la factura. Pero igual de seguro es que a los ricos de solemnidad que podían decidir o influir en las decisiones tampoco les habrá supuesto mucha pérdida el coste que nos van a repercutir hasta en los parquímetros, porque todo está relacionado, todo toíto tó, menos las cuentas catalanas, las vacas y las navarras, que para eso allí tienen sus fueros y cajas forales y bigotes arraigables y tiendas llenas de cosas que se llaman ambigú, todo (claro) según corresponda.
Recuerdo haber caminado desde el hotel, al pie de la sacra familla, hasta las ramblas centrales, sin haberme cruzado con un alma. Y no lo digo en ese sentido metafísico: de que si los catalanes no tienen alma, y tal. Si es que, además, sin poderlo evitar, resulta que cada día soy más del Barxa, y cada día me convenzo más de que lo que nos hace falta es nuestro es-tatut de cada CCAA, de cada Ayto., de cada distrito urbano y urbanístico, de cada barrio, cada calle, cada casa, cada cuarto, y un esta-tutín –que tampoco es manco- para cada mano, y que no conozca la derecha los términos en que fue escrito, ratificado, promulgado, publicado el de la izquierda, y no sólo viceversa, sino lo mismo y también al verrés, que es la otra cara del revés y su contrario.
Agostados la mayoría de los temas de este marzo metido en abril que parece mayo y más, debería irme a Marbella, pues he sido seleccionado –entre todas las cartas que incluían los preceptivos código embarrados que fueron recibidas en fecha, lugar, tiempo y forma, y escrupulosamente quemadas ante notario, y antes de que llegase el cuerpo de bomberos con sus mangueras, sus cascos retornables y ese coche descapotable rojo pasión que hace “piripipí” y “parabararababarabá”, pero no necesariamente por ese orden. He sido seleccionado, decía, para formar parte de algo tan digestivo como la gestora que se encargará a partir de ahora de velar por la legalidad implícita en todo mafioseo, sea el que se corre en juergas y a tiros y ladrillazos, o el que más nos gusta, el de la recalificación del suelo amparada por el normal funcionamiento de los ayuntamientos dirigidos por los respetables partidos de las derechas e izquierdas unificadas de España, señeras enseñas de la radiante tradición y sus avances, los partidos que por ilustrativo isotipo lucen ese cuchillo de partir pasteles y llevarse la mejor parte mientras, el gato, hace ya que nada en el agua. Pero no... déjenme posponer y post-poner lo inevitable: antes de Mar Bella, Beckett.
Efectivamente, Beckett cambió la ley electoral italiana para su propio provecho, y ahora resulta que le ha salido el tiro por el culete y que dice que, con esa ley electoral italiana con la que le ha tocado pechar, pues no se puede hablar de vencedores ni de vencidos, porque la población popular dividida está y dividida se queda. Pobre hombre, desde luego, él que ha venido sobrellevando los años en cantidad de casi cien que tiene, con tan dignos apliques, afeites, tintes, pigmentos, perfumes, hombreras, amantes, diamantes y ¡diantrex! Que estuvo en la boda de nuestra emperatriz doña Ana, ñoña Ana, viuda futura de Agag, de previsiblemente fermosa y joven viudedad. Castrémosla entonces con Guillermo de Toledo, heredero de una pija casa en un salmantino barrio madrileño, que es lo que el pobre estaba deseando. Eso y que, efectivamente, Beckett siga aguantándose el pis en espera de Godoy y, así, pueda ir al segundo bodorrio escurialense con tan buena pinta como siempre y cargao de regalinas.
Y todo lo hablado me hace volver sobre Berlusconi, del que sí que se celebra un centenario redondo. Cien años del nacimiento del impar genio genial. Siempre hay que volver sobre él, sobre sus prospectivas reflexiones sobre la incomunicación y sobre la incapacidad real de comunicación. El silencio y la persistencia. Nadie como Berlusconi supo lo que iba a pasar. Quizá sólo Kafka, ambos supieron, uno lo anterior, otro lo siguiente. Tal vez todo se trataba de lo mismo. La espera. Fue un infatigable luchador antifascista, hizo labor de zapa contra el imperio de la tortura y la crueldad. Él hubiese sabido ver que, en Guantánamo, el fantasma de la GESTAPO se iba a tornar de nuevo muy real, como tantas veces. Berlusconi, el gran autor francoirlandés, el resistente, el no puedo seguir, seguiré, el no podemos irnos, estamos esperando, a qué...
A la gestora supongo. Pero bueno, estamos en fiestas.
Y por eso ya no me apetece hablar de Marbella.
Besos como labios, flamígeros, flagelantes, santos míos. Que viva el doló. Que viva la muette. Que viva Samuehl Vezquet.

¿Sobre mí?
Alcachofazul...
A ver (haber) quién es el guapa que se traga este zapato ladrillaceo de principio a fin (afín)...
Eso sí, a falta de hipercalóricas torrijas tórridas torrentianas tórridas y torrenciales, el texto antes ofrecido a todo color en blanco y afroamericano, bien puede servir de algo [p.ej. Imprimir, doblar, calzar una mesa coja (sugerencia de presentación)]
muy educativo este AlcachofaPRESS.
Reuters, ¡échate a temblar!
si hubieses seguido diseccionando lo del estatutin, hubieras llegado a los átomos y swibeles que somos. Todos con su librillo de independencia bajo el brazo.
yo sugiero, que pilles una torrija... dietética si es necesario, pero torrija, al fin.
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Yo diría sobre el final: Que Viva Yo.
O sea, que Viva Usted.
que mareo, que tensión (baja?), gestoras, beckett, kafka.. berlusconi??? Todo leido de arriba a abajo sin pestañear, que doló (de párpados)
Y la Alcachofa blandiendo su espada (o labio) de fuego sobre todo ello un sábado de torrijas y cera pegajosa. ¡Que visión de impresión!
Im-presionante, como diría uno de nuestros símbolos patrios más casposos (¿hay alguno que no lo sea?).
Este arrebato de vehemencia justificada y sazonada con humor es de los mejores estimulantes que uno puede tomar por la mañana.
Saludos.
alcachofazul. te das cuenta, no es alcachofa azul, es alcachofazul, me encanto tu post, es largo, no lo pude leer, tengo pacientes, pero lo he imprimido para leerlo por la noche.,
bien hecho! alcachofablue.
" una amalgama que, en fiestas, sale a la calle y asaeta las pupilas, el buen gusto y el programa de esta unión de librepensadores que abajo firmamos, contra Cine de Barrio, contra el TOMATE, contra..."
Pero bueno... qué he hecho yo para merecer esto???