Hoy...
Echo un vistazo a los commentarios.
Una voz inverosímil pregunta por alguien que no está, ni se le espera (hoy).
Abro el correo: fotos de París, que me envía mi amigo. La música que suena la he puesto yo. Y disfruto además de la dulce espera... casi lloro de felicidad. Por segunda vez en el día.
Entonces vuelve a sonar el teléfono. Informo sobre el fin de la vigencia de un contrato. Quiero decir, que a alguien se le ha acabado su cuota en el gimnasio, nada serio.
La puerte se abre y se cierra. Y vuelca a abrirse una vez más...
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Ayer...
Durante las dos horas de lectura a la sombra no llegué tan lejos como es habitual... ¡claro, porque el libro es en inglés!

Y, sin embargo, mientras leía no me daba directamente cuenta de que no estaba leyendo en mi idioma, salvo por una cosa: la riqueza léxica.
Se trata de un libro correctamente escrito, que no evita giros coloquiales y que no es una gran obra literaria. No le estaría leyendo con tanto gusto si no tratase de lo que trata. Pero tampoco sufriría.
Si mantuviese el tema y empeorase radicalmente el estilo, probablemente no me merecería la pena soportarlo.
Una cosa; la otra...
La otra cosa que tanto me gusta es el papel, aunque lo compré de segunda mano mediante Amazón.co.uk -increíble lo bien cuidado que me llegó-; se trata de un libro impreso en papel sin cortar. A mí me ha llegado cortado, pequeño placer perdido pero compensado por la posibilidad de pasar las páginas -agradables de color amarillento y tacto a un tiempo suave y poroso- y hojear fotos adelantándome a la lectura.
Me gusta también la idéa de titular cada epígrafe de cada capítulo con un verso de alguna de las canciones del grupo. Y que tenga bastante relación.
Mmmmmm...
Y me gusta, por volver al principio, que un libro de estas características -es decir, un libro para fans de un grupo- asuma su clase literaria modesta y decida ser correcto, grato y, encima, luzca comparado con un producto semejante aquí, por la riqueza de vocabulario que uno intuye mayor en casi cualquier ingles medio que en la mayoría de nosotros y nuestro castellano.
Y me gusta, sobre todo, porque trata de un historia importante...
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Expectations


Monday morning wake up knowing that youve got to go to school
Tell your mum what to expect, she says its right out of the blue
Do you went to work in debenhams, because thats what they expect...
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Entre mis dioses personales, por supuesto que está Van Morrison, por supuesto que está Stuart Murdoch, también está Robert Smith...
Y creo en los milagros: esta mañana, Light & Day; y un poco más tarde, The Skin of my Yellow Country Teeth; y...
Pero este post no trata de literatura. Ni siquiera trata de música. Ni de cómo se va recuperando mi tobillo y la dura contractura bajo el cuello, que se disuelve en mi espalda, que se relaja zancada a zancada.
Trata en cambio de la acumulación de puentes y fiestas festivas, en estas reciente fechas madrileñas -y yo aún diría más: berlinesas-.
Y de los exámenes, que están perturbadoramente cerca.
E incluso hablo por hablar de un sencillo fin de semana se acaba. No necesariamente de este. Es que hablo de eso y...
Y...
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Te levantas sabiendo que ese día tendrás que ir al trabajo.
Y que por la tarde un tipo con la cabeza afeitada que vendrá sudado de la sala de musculación intentará simpatizar contigo haciendo un chiste generalizador y deleznable sobre su novia y sobre la población femenina mundial, que ni el mismo parece creerse demasiado.
Y eso (también) será la gente de cada día. Pan sin levadura. Y todos los que llaman por teléfono. Una especie de ¿burbujas sin sabor?
Y la banda sonora, que a veces pasa desapercibida. Y el guión, que se improvisa. ¿Por qué no?
Pero es que el guión no anda impreso por las páginas de ningún libro, ni la banda sonora es lo que contiene mi iPod. O no sólamente eso.
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Vuelta al trabajo, sí.
Seamos insolentes. Celebremoslo.
Hasta que consigamos escapar.
Por ¡eeesa puertaaa!
¡¡¡Yupiiiii!!!