Ni siquiera yo me puedo explicar cuál fue la situación o el motivo que me llévó en su día -en enero de este año- a guardar un enlace como este .
Podría justificar el borrador completo, titulado como ahora figura -lo que no me parece del todo ajustado a la realidad, vaya- y dedicado a tan piadosas imágenes, como parte de mi reflexión constante sobre la presencia frecuente y/o proscrita de imágenes de contenido mucho (o poco) sesuá en La Coctelera.
Pero dejo tal explicación a quién indiscutidamente las incluiría en su blog con el modesto ánimo de reflexionar, defendiéndola, sobre la dignidá femenina -el impar Engelson- y me adjudico entretanto a mí el papel de guarrete que, al fin y al cabo, es el que le cuadra a alguien con forma de alcachofa, por no decir más.