Como se demuestra aquí.
El lado comestible de la vida...
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Que mi rareza es incluso parte de la definición.
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Y que mis cromosomas me quieren hacer flor y mi familia venderme para carne...
Snif-snif-¡ssniiiffff!
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Y es que la vida es casualidad y (muchas veces) confusión...
Y las coincidencias son de todos los colores
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Y mañana, quizá más borradores. O nada. Y ya el lunes -si eso- a por lo largo y trabajado, que vuelve a tocar...
Emmmm... ¿borradores?

Mmmmmm... sí, pero de los otros. De estos, que ya no son.
¡Chim-pon!